4 Causas que suscitaron el movimiento del Imam Hussain (p)

Ecos que retumban en los corazones de los creyentes, avivando una llama siempre latente de nostalgia y amor por la Gente de la Casa(as), y se estremecen por su agonía, acallada por muchos y socorrida por pocos.

Llego Muharram y con él, Ashura,  con la luz de su mensaje, que lejos de debilitarse destella cada año con más fuerza hasta alcanzar revivir en nuestras mentes la amargura de la traición, del abandono, la sed y el clamor de la santa familia del Profeta, ahogados con la muerte y la humillación del destierro.

Porque las lágrimas derramadas con el fin de ahogar nuestro desconsuelo, no son meras emociones motivadas por el recuerdo de un hecho histórico plasmado en hojas de libros centenarios y carentes de mayor trascendencia, sino que brotan del sentir propio de cada golpe de espada que el Imam y su familia una vez recibieran, como si hiriesen una parte de nuestro ser.

Quien convencido afirme que el Imam Hussein se expuso al martirio propio y de quienes permanecieron a su auxilio, por meros objetivos políticos o rebeldía inusitada, ciertamente ignora y rebaja el significado del mensaje que selló con sangre y lágrimas para toda la humanidad. De un campo árido e inhóspito, bajo el férreo sol del desierto donde los benditos cuerpos de los mártires hallaron reposo, desde el seno de una masacre grabada en la memoria colectiva pese al tiempo y la distancia; nace un mensaje de vida y esperanza liderado por un Imam que no sucumbió en la derrota ni fracasó en su lucha.

Nos enseñó el calibre del valor de los principios divinos recogidos en el Islam para el beneficio de la humanidad hasta justificar el coste de cada gota de su sangre y ápice de sufrimiento; nos inculcó la valentía y dignidad con la que hay que encarar la realidad, cuando la tiranía y la humillación encadenan la condición humana despojándonos de todo yugo terrenal; de quien comprende que la justicia, el bien común y la voluntad de Dios en beneficio de la humanidad, supera en circunstancias apremiantes, la integridad de los virtuosos de Ahlul Bait pese a su preferente estatus espiritual….y de quien comprende que el peor destino con el que su enemigo puede acecharle, es el martirio…”y qué es la muerte bajo tiranía sino felicidad?”

He aquí cuando la máxima aspiración de los enemigos del Islam fue amenazarle con sesgarle su vida y la de sus seres queridos, alcanzamos a comprender el sublime, pero amargo, sentido de su victoria, pues el valor del Imam como contendiente no solo residió en las raíces genealógicas de la Profecía y el Imamato, sino en su Islam puro e íntegro que portaba, defendió y practicó, de los principios de la religión que plasmaron día a día en un halo de humildad y sumisión a Dios.

Desapareció su cuerpo, pero no la esencia de ese espíritu husseiní, cuyo recuerdo y vivificación abrieron las puertas hacia la libertad y la esperanza en situaciones de tragedia humana que se repitieron y continúan en la actualidad en escenarios familiares para muchos de nosotros, de ahí la responsabilidad sobre todos los musulmanes de recordar y reflexionar, de detener nuestra vista y nuestros pensamientos ante Ashura.

Nos familiarizamos a contemplar en la personalidad del Imam Hussain (P) la dimensión del yihad y el martirio que continuó tronante a lo largo de las épocas, pero sin embargo no sabemos valorar la dimensión espiritual y mística que se manifestó mas allá de suplicas sorprendentes como la suplica de “Arafat” . Por ello vemos al Imam (P) en cada uno de los acontecimientos de Karbala desenvolverse en un idioma de amor y complacencia con Dios pese a encontrarse en un campo de batalla, espada y muerte. Cuando puso su mejilla sobre el polvo de la ardiente Karbala, clamo: “Dios mío!, Mi complacencia esta en lo que es Tu designio, y me someto a Tu disposición”.

¿Qué implicación tuvo esta dimensión espiritual en medio de semejante masacre?, es una pregunta vital para reconocer más el valor de este suceso, porque es el que le confiere la majestuosidad, la grandeza y eternidad a la tragedia de Ashura… es el impulso místico que le diferencia de una batalla ordinaria pese a la crueldad que la marcó para el recuerdo permanente, porque el aspecto del  yihad o el martirio es el resultado de esta dimensión espiritual sin la cual no habría valentía, ni nobleza, ni sacrificio ni voluntad de acatar la voluntad divina sin reprochar nada a Dios, sino tratando de servir mas y mejor a esta causa.

El Imam Hussein(p) no luchó por fines personales, ni su único objetivo final era el derrocamiento político del tirano Yazid ibn Muwa’aia que en nombre del califato ilegítimo que lideraba, destruía los valores básicos del Islam con su corrupción, con la crueldad, con el juego y el licor, el disfrute de la riqueza y la pompa desmesurada, mientras que los virtuosos de Ahlul Bait(p) vivían en la pobreza y la opresión pese a que el mismo Corán y la tradición profética o “Sunnah” nos insta a amarlos, respetarlos y seguirlos; en resumen, transformando lo Halal en Haram y lo Haram en Halal.

Las aspiraciones del Imam Hussein(p) eran las aspiraciones del Profeta(BP), las aspiraciones del Islam y no las aspiraciones excluyentes de una parte de los musulmanes, de ahí que la responsabilidad en ese momento y en la actualidad hacia el Imam Hussein se extiende a todos los musulmanes, con independencia de las diferencias doctrinales mayores o menores que puedan existir entre las diferentes escuelas, de aprender y rememorar este espíritu; ¿cuál es la responsabilidad que tenemos en la actualidad cuando la tragedia de Ashura se sitúa en un momento del pasado y no podemos socorrer con armas al Imam en esa batalla?, nos preguntamos.

No lograremos saberlo sin conocer las 4 causas básicas que suscitaron el movimiento del Imam Hussain (p), para así saber de qué manera podemos servir a estas causas en nuestros días:

· En primer lugar, él era la única personalidad digna y legitima por voluntad de Dios a través del Profeta como poseedor del Imamato, pero eso a menos que la gente se percatara de su responsabilidad hacia con él y estuviesen preparados para ser consecuentes con su juramento de fidelidad, el Imam no estaba obligado a rebelarse contra el gobierno reinante sino ayudarle como hizo el Imam Ali(p) en su época. Por ello en sí solo no constituye el motor principal del levantamiento husseiní.

· El segundo factor, fue el juramento de fidelidad que Muawiah quería imponer al Imam Hussain (p) hacia su hijo Yazid, lo que significaría una aprobación para el califato tirano de Bani Omeya y de la intención de Muawiah de transformar el califato en un régimen hereditario de padre a hijo; lo cual contradice tanto la visión shi’ita de la designación divina del Imamato, así como la visión sunnita de que el Imam debe ser elegido por mayoría. Hay momentos en la vida en la que la persona debe saber decir “no” a fin de guardar su fe y piedad, especialmente si causaría un perjuicio irreparable el acceder a ello. Por ello cuando los mensajeros de Muawiah viajaron a Medina para proponerle el ultimátum: la muerte o el juramento, el Imam Hussein valientemente dijo:

“Ese bastardo hijo de un bastardo, da a elegir una de dos cosas: la espada o la humillación. Lejos esta Hussain de tolerar la humillación!, Nunca!, Nuestro Dios no aprueba eso para nosotros (Ahlul Bait)!”.

· La tercera causa fue que tras su negación, los habitantes de Kufa le prometieron auxilio y ayuda para para recuperar el califato justo de Ahlul Bait(p), recibiendo así hasta 18.000 cartas a veces firmadas por veinte personas; ante ello el Imam Hussein no tenía excusa para ignorar este nuevo deber ante decenas de millares de musulmanes que le suplicaban al Imam que acudiese a ellos, si los hubiera abandonado, nos preguntaríamos por qué el Imam no les respondió positivamente cuando había posibilidad de hacer justicia, y muchos habrían dicho que el Imam no acudió porque estaba asustado de una revolución, por ello él dijo “ Yo estoy listo, si vosotros lo estáis”.

· Y el último de ellos, su obligación de ordenar el bien y prohibir el mal, una obligación personal como musulmán al cual él iba a responder con o sin apoyo de los musulmanes, para reformar esa sociedad que había olvidado el espíritu y los valores del Islam en un periodo tan corto de tiempo tras la muerte del Profeta. En un tiempo en el que era costumbre en la mayoría de las mezquitas maldecir al Imam Ali(p), y con el a su Ahlul Bait(p), en el que se gobernaba bajo la espada y la impunidad, en la que los enemigos del Islam se retractaron de su fe en el Islam rebajándolo a sus pasiones. Violaron el principio básico del Islam que es el de dictar la justicia y prohibir lo ilícito. Con esta cuestión, descubrimos que el Imam no era un solo auxiliador ante las invitaciones de los habitantes de Kufa, sino un revolucionario. Ante este punto el Imam Hussein(p) no necesitaba más causas, porque la corrupción abarcó todo y el Profeta ordenó que todo aquel que viviera una situación tal, debería rebelarse. Por ello el movimiento del Imam Hussein(p) es multidimensional por ser revolucionario y defensor a la vez.

No es licito rebelarse ante cualquier corrupción por pequeño que fuese, ni cualquier circunstancia sin sopesar las consecuencias  abandonando la razón y la sensatez, solo el Imam Hussein(p) y el designio divino de Dios sabrían escoger el momento, las razones y la manera más apropiada que sirviera para salvar al Islam del cual no quedaría nada si los benditos cuerpos de Ahlul Bait(p) y sus compañeros no fuesen destrozados como el mismo Imam sabía que sucedería irremediablemente y sin que las hijas del Profeta(BP), a la cabeza de ellas Zainab(p) , fueran hechas prisioneras, encadenadas y humilladas atravesando el territorio islámico en estas circunstancias, denunciando con elocuencia el dormir de la conciencia de los musulmanes ante el asesinato de los hijos e hijas del Santo Profeta (BP) , poblado tras poblado, plaza tras plaza donde eran expuestas para mayor humillación si es que la humillación de la espada y el destierro no hubiera sido ya suficiente para los enemigos del Islam.

Ella y su sobrino el Imam Ali ibn al Hussain(p), fueron coparticipes de este sacrificio porque sin ellos Ashura no habría sido sino una batalla local y acalla,da enterrada en el olvido, y pese a ser hermana ,madre y tía de mártires y así como el Imam Zain el ‘abideen (p) fue hijo, hermano y primo de mártires; no se mostraron débiles de fe, sino que mostraron complacencia y paciencia ante el destino que Dios decidió para ellos.

Por ello el movimiento del Imam Hussein es multidimensional por ser revolucionario y defensor a la vez.

Es indudable que el recuerdo y la lamentación por el abandono, la traición y la crueldad con la que la familia del Profeta(BP): tanto el Imam Hussain(p), sus hijos, sus sobrinos, sus hermanos y sus primos fueron tratados, es un deber moral y religioso en sí mismo por su posición ante Dios, el Profeta y el Corán; pero, no podemos reducir Ashura a las lamentaciones y las lágrimas sin profundizar en él, con la mente y la razón, para enriquecernos de las lecciones infinitas que se nos ofrecen, y no pagarles el tributo de ese sacrificio humano por el que derramamos lágrimas con la comodidad de no esforzarnos en intentar aprender y beneficiarnos de los valores que Ahlul Bait(p) y sus fieles compañeros pagaron con sus vidas.

Por eso animamos a que entre todos leamos más allá de nombres de personajes, lugares, fechas o detalles dolorosos de esa batalla a veces complejos, y sepamos reflexionar con espíritu constructivo, porque la revolución del Imam Hussain no tiene vocación de evento estéril, sino de formación islámica y humana constante, que podemos aplicar en todas las facetas de nuestra vida diaria, más allá de buenas intenciones momentáneas, acaso hay homenaje más digno a un maestro que el honrar mediante la practica las enseñanzas que nos lega?, acaso nos basta mostrar nuestros respetos al Corán sin intentar comprenderlo y actuar de acuerdo con el?.

Su sacrificio y entrega al destino de Dios, por el Islam y por los musulmanes que tratamos de descubrirlo día a día, es suficiente motivo para analizar nuestra sinceridad y fidelidad al Islam, para que así constatemos cada uno de nosotros desde el corazón al Imam Hussein(p), que su sed, su sufrimiento y la eterna agonía que ancianos y recién nacidos padecieron; no fueron en vano, sino que nuestros corazones son fortaleza y refugio de su causa que no dejaremos morir oh Aba Abdillah, y que en estos tiempos más que nunca nos esforzaremos en que nuestras manos, nuestras mentes y nuestros corazones no traicionen el depósito que nos legaste, así como nuestros ojos lo atestiguan.

Assalamu ‘ala Al-Hussain, wa ‘ala ‘Ali ibn Al-Husain, wa ‘ala awlaad Al-Hussain , wa ‘ala ashaabi Al-Hussain

Extracto del Prólogo del Libro “La tragedia del Imam Hussein”

2 comentarios en «4 Causas que suscitaron el movimiento del Imam Hussain (p)»

  1. Hola lo leído esta muy interesante lo q entiendo q se deve ser humilde y nuestro corazón lleno de amor y bondad y pasiencia

    1. Gracias por tu comentario Verónica. Sigue pendiente de los siguientes articulos para que conozcas la historia completa. Un abrazo

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