El secreto del éxito

En el Nombre de Dios, el Clemente, el Misericordiosísimo

Ayatollah Bajyat (ra), un gran religioso y marya´ iraní ya fallecido dijo que el secreto del éxito de un musulmán está en atender sus oraciones obligatorias a tiempo, es decir, realizarlas inmediatamente después del llamado (Adhan).

El mismo Ayatollah ha dicho: “¡Parece que la razón detrás de nuestro atraso está en nuestro descuido hacia lo Mustahab. Los eruditos del pasado estaban comprometidos con los actos Mustahab, como Ziarah, Du’a, recitación del Corán, ofrecer oraciones a tiempo y evitar lo prohibido y lo desaconsejable, como dormir antes del amanecer.”

The reason behind our having fallen behind

La oración o salat es la práctica más importante de los musulmanes. Las aleyas coránicas y las narraciones han mencionado este acto como uno de los pilares de la religión, la ascensión del espíritu, la purificación del alma, el alejamiento de los pecados, la distancia entre la fe y la incredulidad, la primera práctica sobre la cual se interrogará a cada ser humano en el Día de la Resurrección y el requisito para la aceptación de las obras ante Dios.

IMPORTANCIA DE LA ORACIÓN

La palabra Salat y sus derivados se han mencionado 98 veces en el Sagrado Corán.

“Pero los compañeros de la derecha estarán en Jardines y preguntarán a los malhechores: Qué os ha llevado al Saqar? Dirán: no éramos de los que rezaban…”

Sagrado Corán (74:39-43)

Se ha dicho en el Sagrado Corán que en el Más Allá, aquellos que están en el fuego infernal declaran que la primera causa de su ingreso al Infierno es que ellos no realizaban la oración. 

“Ay de los que rezan y que son negligentes con su oración! Aquellos que la hacen para ser vistos y niegan la ayuda”

Sagrado Corán (107:4-7)

Así mismo, las personas negligentes en su oración se consideran como los que niegan la religión.

Refiriéndose al Profeta Ismael el Sagrado Corán dice: “En verdad, fue cumplidor de la promesa y fue Mensajero y Profeta. Solía invitar a su familia a la oración y al impuesto religioso purificador de la riqueza y su Señor estaba satisfecho de él”

Sagrado Corán (19:54-55)

La oración es la vía para alcanzar la prosperidad, el medio de enfrentar los problemas y una de las recomendaciones de los mensajeros de Dios (P) a su pueblo y a su familia para lograr la felicidad en esta vida y en la otra.

La oración tiene una posición tan notable que podemos ver como Imam Husain (p) y sus compañeros no desatendieron la llamada a la oración del mediodía del día de Ashura  aún sedientos y siendo atacados por la tropas de Yazid.

La realización a tiempo de la oración provee a la persona una vida regular y programada. Al mismo tiempo, la oración asegura a los musulmanes dirigirse a Allah y relajarse de manera psicológica dando una corta pausa a sus ocupaciones mundanas. En el versículo 2 de la sura Al-Baqara, se ordena: “¡Oh, creyentes! Socorreos con la paciencia y la oración; en verdad, Allah está con los pacientes.” En este versículo, se indica la función de la oración para resistir a las dificultades.

Ayatollah Jamenei, en su libro “Las profundidades de la oración y discurso sobre la paciencia” nos dice en el capítulo 1 que “La oración y la alabanza son las comunicaciones más íntimas entre Dios y el hombre. Da sosiego y tranquilidad a los corazones fatigados, molestos, intranquilos y es la esencia de la purificación interna y la iluminación para el alma humana.”

“Las profundidades de la oración y discurso sobre la paciencia”, Cap. 1, pag. 13

Como seres creados, tenemos un objetivo de existencia que es regresar a Dios a través del autoperfeccionamiento. Para empezar este viaje de retorno debemos caminar hacia adelante, sin distraernos con las miles de tentaciones que el mundo nos presenta.

Una de las provisiones más importantes que llevamos en ese viaje es “el recuerdo de Dios”. La oración es la sirena que nos despierta, que nos recuerda que asumimos una responsabilidad y que no podemos malgastar la vida en cosas superfluas.

La realización repetida de la oración nos ayuda a permanecer comprometidos con ese objetivo obteniendo fortaleza espiritual.

Es la oración la que paso a paso conduce al creyente a alcanzar la cima de la perfección, compuesta de creencia y acción, y hace de él un objeto precioso.

La oración es el alimento del alma 5 veces al día

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