El levantamiento del Imam Husein (p) es una acción de objetivos más elevados que un deseo de provocar un levantamiento revolucionario o de convocar seguidores. Con este levantamiento, Imam Husein (p) pretende dejar un testamento imperecedero que mueva los corazones de los musulmanes de todas las épocas en defensa del mensaje profético y de los oprimidos del mundo.

En el cumplimiento de esa misión, avanza de forma consciente, junto a familiares y seguidores, hacia el martirio.

El ejemplo de Imam Husein (p) es un modelo de comportamiento ético. El creyente ha de estar dispuesto a sacrificar lo más querido que posee para impedir que el mensaje de salvación que llega a la humanidad a través del Profeta Muhammad (PBD) se pierda, pues esto significaría la pérdida de la dignidad como seres humanos.

Puesto que el mensaje profético viene a despertar las conciencias a las realidades transcendentes y, por tanto, al mensaje de hermandad y justicia, los tiranos de todos los tiempos se han esforzado por eliminar ese mensaje y a sus portadores de la faz de la Tierra. Los asesinatos sistemáticos de intelectuales, pensadores y seguidores del Islam que hoy en día evidenciamos no es más que un intento por acabar con el Mensaje y con sus seguidores para afianzar el dominio opresor.

En verdad, Dios no cambia la situación de un pueblo mientras ellos no cambien lo que hay en sus almas.

(Sagrado Corán 13.11)

Hoy y siempre lloramos por Husein (p) al hacernos conscientes de la grandeza de su ejemplo y de la pobreza y falta de visión de nuestro comportamiento cotidiano.

Y quienes creen en Dios y en Sus mensajeros, esos son los sinceros y los mártires ante Su señor, para ellos existen su recompensa y su luz.

(Sagrado Corán 57:19)

Te invitamos a acompañar, la Caravana de Imam Husein (p) a Karbalá y a vivir junto a nosotros la tragedia de su martirio. Sigue aquí el paso a paso de estos próximos 10 días del mes de Muharram



GALERIA FOTOGRÁFICA – Husainiyah en la Plaza El Venezolano – Caracas

DÍA 1. MUSLIM IBN AQÍL (la paz sea con él)

Muslim ibn Aqíl es el señor de los seres felices, el primero de los mártires de la épica de Karbalá y el embajador y representante del Señor de los Mártires ante las gentes de Kúfa. Su grandeza y majestad están más allá de lo que se puede describir con la pluma y su personalidad no puede ser abarcada.

Abdellah Mámaqání, Tanqih al-Maqál, t. III, p. 217-212.

Muslim, junto al Imam Hasan Al-Mujtabá (a.s.) y al lado del Imam Husein (a.s.) y de Abdellah ibn Yafar, fue el portaestandarte del ejército del Islam por orden de Amir al-Muminín Ali (a.s.). Es decir, que el cuerpo derecho del ejército estaba bajo sus órdenes.

Muslim fue el embajador de Imam Husein (a.s.) en la ciudad de Kufa, donde fue a reunirse con los creyentes que habían escrito cientos de cartas al Imam pidéndole su presencia como líder en el levantamiento contra el califa opresor e incrédulo Yazid.

Este embajador divino fue deambulando perdido por las calles, pues la realidad que encontró fue una población atemorizada por las amenazas del califa y que prefirieron traicionar al Imam a cambio de sus vidas. Muslim no conocía a nadie que le acompañase. La única persona que le dio alojamiento fue la anciana Tau´a, pero a la mañana siguiente, la casa ya estaba rodeada de gente armada que iban a detenerle.

Le hicieron prisionero, lo torturaron y finalmente lo llevaron a lo más alto de la casa de gobierno.

Mientras el Noble Muslim decía “¡Allahu Akbar! ¡Dios es más grande!” cortaron su bendita cabeza y arrojaron su cuerpo desde lo alto del edificio.


DIA 2 – LA LLEGADA A KARBALÁ

El Noble Aba Abdellah Al-Husein (la paz sea con él) llega con sus seguidores y la gente de su familia al territorio de Karbalá un jueves día 2 del mes de Muharram del año 71 de la hégira.

Me maravillo de ti ¡Oh tierra! De tus entrañas saldrá una gente que entrará en el Paraíso sin tener que dar cuentas

Sheyj Sadúq, Amálí, p. 118, sesión 28, hadiz 6; Cfr. Seyed Háshim Bahrání, Madinat ul-ma’áyiz, t. II, p. 170, hadiz 473; Maylesí, Bihár al-Anwár, t. XLIV, p. 256-255, cap. 31.

El autor de la obra Ma’álí al-Sibtayn, transmite que Imam al-Báqir (a.s.) dijo en relación a la tierra de Karbalá:

“Cuando llegaron a la tierra de Karbalá el caballo del Imam se paró. Por mucho que lo intentó el caballo no quiso continuar su camino. Pidió otro caballo. Cambió de caballo siete veces pero ninguno de ellos quiso moverse. Imam Husein (a.s.) preguntó: “¿Cómo se
llama este lugar?”

Dijeron: “Karbalá.” … Emitió un quejido y dijo:

“Esta es la tierra de la batalla y la gran angustia.”

Luego ordenó: “Bajad de vuestras monturas. De aquí no nos moveremos. Juro por Dios que éste es el lugar en el que
descabalgaremos. Juro por Dios que éste es el lugar en el que será derramada nuestra sangre. Juro por Dios que aquí es donde serán matados nuestros hombres y degollados nuestros niños. Aquí es donde en el futuro vendrán a visitar nuestras tumbas. Esta es la tierra que me prometió mi abuelo el Mensajero de Dios y en sus palabras no cabe el error.”
(Fuente: Mázandarání, Ma’álí Al-Sibtayn, t. I, p. 292, sesión 2)

El Imam aceptó su destino y su misión. Combatir la opresión a cambio de su vida y la de los suyos. Porque de ese sacrificio dependía el futuro del legado de su abuelo el Profeta Muhammad (que la paz y las bendiciones de Dios sean para él y su familia purificada) y el futuro de la comunidad islámica

Fuente: La Epopeya de Ashura. Autor: Huseyn Ansarián. pags 23-26.

Charla y Lamentación Noche 2 – Sede CICL El Paraíso

FacebookLive Noche 2: https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=211880234225785&id=388216337902360

Latmia (Lamentación) por Imam Husain (p): https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=518976645838310&id=100069715009048


DIA 3 – LA NOCHE DE LA LEALTAD

El día previo a la batalla, poco antes del mediodía, Shimr Ibn Zil-Youshan junto con 4000 soldados llegaron a Karbalá, portando una carta donde se le ordenaba a ‘Umar Ibn Saad que obligara al Imam (p) a jurar lealtad a Yazid (el califa corrupto) pero que si éste rechazaba, luchase contra él. La carta también venía acompañada de la amenaza de que si ´Umar se negaba a cumplir la orden, debía renunciar al mando del ejército, cosa que, por supuesto, no hizo.

Shimr bin zi al-Yushan se presentó con un salvoconducto para sus sobrinos Abdul-lah, Ya’far, Uzman y Abbas si se retiraban del lado de Husain (p) y se unían a Yazid. Ellos rechazaron el salvoconducto y Abbas le respondió: “¡Ay de ti y del salvoconducto que has traído! ¿Nos invitas a dejar la obediencia de nuestro señor (Husain) y a obedecer a los malditos? ¿Nos das el salvoconducto mientras el hijo del Enviado de Dios (PBD) está en peligro?»…

Esa noche el Imam Husain (la paz sea con él) reunió a sus compañeros y les dijo: “Yo no conozco mejor acompañante que ustedes. Mañana es el día de la lucha, pero yo no exijo nada de ustedes. Les permito marcharse de aquí en la oscuridad de la noche”. El Imam sabía que la muerte era segura y su corazón noble también entendía que no todos querían morir. Por eso, con total amabilidad y comprensión, les permitió elegir. Y los reunió de noche para que la oscuridad tapara la vergüenza de quienes se iban a retirar.

Algunos se fueron. Los que quedaron se levantaron y ofrecieron su lealtad al Imam (p). El primero fue su hermano Abul Fazl (p).

El Imam Husain (P) dijo a los hijos del martir Muslim Ibn Aqil: “Oh hijos de Aqil, el martirio de su padre es suficiente para ustedes, márchense de aquí ya que yo les doy el permiso”. Ellos respondieron al Imam (P): “Juramos por Dios que no lo haremos. Vamos a sacrificar nuestra vida, nuestra propiedad y nuestra familia, y lucharemos al lado de ustedes hasta el final.”

Entonces, dijo el Imam Husain (P): “Ciertamente, mañana yo seré asesinado y todos ustedes que están conmigo serán asesinados también.”

Los acompañantes del Imam (P) dijeron: “Gracias a Dios que nos dio el honor de ayudarte y nos dio la virtud de ser martirizados junto a ustedes.»

Para el Imam Husain (P) y sus compañeros, la noche anterior al día de Ashûra fue una noche de súplica, de oración y de adoración a Dios.

Para ese momento Imam Husain (p), su familia y compañeros estaban debilitados por la sed producto del bloqueo que las tropas del califa hicieron a todas las fuentes de agua de la zona.

Fuente: Wikishia

DIA 4 – HURR. UN HOMBRE LIBRE. EJEMPLO DE ARREPENTIMIENTO

Hurr Ibn Yazid al-Riyahi fue un valiente guerrero kufano designado como comandante del ejército enviado a confrontar a Imam Husain (p) por su disciplina y experiencia militar.

La caravana del Imam Husain (p) se encontró con el ejército de Hurr en su camino hacia Kufa en una zona llamada Di-Husm. Hurr había sido enviado para bloquear el camino y llevar detenido al Imam (p) ante el califa Yazid.

El ejército venía sediento y el Imam (p) ordenó a sus compañeros dar agua a los soldados y a sus caballos. Hurr rezó la oración colectiva dirigido por el Imam (p). Luego, le informó al Imam acerca de su misión y este hizo hincapié en el hecho de que su presencia allí se debía a las invitaciones que la gente de Kufa le había hecho a través de numerosas cartas. Pero que si los kufanos habían cambiado de opinión, estaba listo para regresar a Medina.

Hurr manifestó no conocer de dicha correspondencia y cuando Imam (p) decidió continuar su viaje Hurr le sugirió que tomase una tercera vía, por lo que el Imam Husain (p) y su caravana se vieron obligados a tomar la ruta de Qadisiyya; mientras que el ejército de Hurr los seguía desde atrás.

Desde el principio, Hurr tenía la preocupación de una posible confrontación con el nieto del Profeta (PBD), por eso le advertía los riesgos de la misma.

cuatro jinetes de Imam (p) llegaron a Kufa y al enterarse de lo que estaba sucediendo regresaron a informar al Imam (p).

Es entonces cuando Hurr recibe una carta de Ibn Ziyad, ordenándole aumentar la presión y rodear la caravana en un desierto sin agua y sin plantas. Fue asi que acamparon en las tierras de Karbalá.

El día de Ashura, cuando Hurr se dió cuenta que los kufanos estaban decididos a luchar y matar al nieto del Profeta (PBD), se alejó del ejército y se acercó al campamento del Imam (p). Se ha informado que se encontró con el Imam (p) mientras que se sentía lleno de tristeza y pesar. Él le pidió perdón al Imam (p) diciéndole que nunca había imaginado que la situación terminaría en una guerra real.

El Imam Husain (p) le pidió a Dios perdón por él, y le dijo: «Ciertamente, eres Hurr (libre) en este mundo y en el más allá.» Entonces Hurr, se unió a la caravana de Imam (p).

Hurr le pidió al Imam (p) que le diera el permiso para ser el primer guerrero en dirigirse al campo de batalla y alcanzar el martirio; ya que él había sido el primero en enfrentarse al Imam (p).

Fue martirizado después de varias rondas de combate. Luchó con valentía recitando epopeyas y en el combate, su caballo fue fuertemente herido, entonces dejó el caballo y luchó de pie, hasta matar a 41 guerreros del enemigo, luego fue rodeado por los soldados del enemigo y todos ellos juntos lo atacaron y lo asesinaron.

Los compañeros del Imam Husain (p) fueron y trajeron su cuerpo a la carpa del Imam (p) y él miró a Hurr, limpió la sangre de su cabeza y dijo, «Tú eres Hurr (libre) como te nombró tu madre. Tú eres libre en este mundo y en el otro.« Luego, el Imam (p) cubrió la herida de su frente con un pedazo de tela.

Fuente: Wikishia

DIA 5 – ZUHAIR. EJEMPLO DE DESAPEGO MUNDANAL

Zuhair Ibn Qain al-Bayali fue uno de los compañeros del Imam Husain (P) y un miembro de alto rango del ejército del Imam (P) que fue martirizado en el día de Ashûra en Karbalá.

Zuhair era una de las grandes personalidades de Kufa y era conocido como un hombre noble y valiente. Él gozaba de mucha reputación entre los kufanos por su participación en numerosas batallas y conquistas. Según algunas fuentes históricas, su padre fue uno de los compañeros del Profeta Muhammad (PBD).

Zuhair fue defensor del tercer califa ‘Uzman Ibn Affan y sus posturas políticas eran diferentes a las de los Imames (p).

Estando de regreso de la peregrinación junto a su esposa, se encontró con la caravana de Imam Husain (p). El Imam (p) lo invitó a su encuentro y Zuhair pensó negarse pero aceptó por insistencia de su esposa quien le dijo: «¡Oh Zuhayr! ¿Qué te pasa? ¡El hijo del Profeta (PBD) te ha invitado y tú te abstienes de aceptar!».

A pesar de que salió de su carpa triste y preocupado, regresó con su rostro abierto y sonriente. No se conoce cuál fue la conversación. Lo que si sabemos es que Zuhair regresó con la determinación de acompañar al Imam (p).

Según las narraciones, con el fin de que su esposa no estuviese en la obligación de acompañarlo, Zuhair la divorció. Ella lo despidió con lágrimas en los ojos y estas palabras: «Que Dios te ayude y te dé mucha recompensa por este viaje. Por favor, no te olvides de interceder por mí en el día de la Resurrección, cuando estés con el abuelo del Imam Husain (p), el Profeta Muhammad (PBD).» 

Zuhair les relató a sus compañeros que una vez en una de las batallas, Salman Farsi le había dado las albricias del martirio junto con la familia del Profeta (PBD).

En el día de Ashura, Zuhair se dirigió a los kufanos con esta advertencia, tratando de disuadirlos y llamándolos a la reflexión:

«¡Oh gente de Kufa! Somos todos de la misma religión y de la misma ciudad. Nosotros no comenzamos la lucha y cuando la lucha comience no acabará; sino que llegará hasta la muerte. Los convoco para ayudar al nieto del Profeta (PBD) y para que abandonen a Yazid y a sus seguidores. Les aseguro que no verán nada bueno en Yazid; ni en sus seguidores. Han visto lo que ellos han hecho contra personas justas, ¡Oh, gente! La Gente de la Casa del Profeta (PBD) merece más lealtad que ningún otro. ¡Les prevengo de que maten al mejor de la gente entre ustedes!»

Zuhair continuó hablando acerca de las virtudes de Ahlul-Bait (p) a pesar de los insultos que recibía de los kufanos miembros del ejército, hasta que el Imam (p) le pidió que regresara al campamento pues sus palabras no iban a causar ningún efecto.

Luego de la oración del mediodía, Zuhair pidió permiso del Imam (p) para ir al campo de batalla. Se dice que mató cerca de 120 guerreros del ejército enemigo, y finalmente fue martirizado por Kasir Ibn Abdil-lah y Muhayir Ibn Aws.


Después del martirio de Zuhair, el Imam Husain (p) oró por él diciendo:
«¡Oh, Zuhair! Que Dios te bendiga y aleje a tus asesinos de Su misericordia con una maldición eterna.»


DIA 6 – EL MARTIRIO DEL NOBLE AL QÁSIM (RA)

Una de las grandes tragedias que la familia del Profeta (PBD) tuvo que soportar el día de Ashurá fue el martirio del joven de 13 años Al-Qásim (ra). Algunos libros de historia relatan los hechos así:


Cuando todos los compañeros del Imam habían sido martirizados y llegó el turno de entrar en combate a los
hijos del Imam Hasan Al-Mojtabá (a.s.), el noble Al-Qásim fue junto al Imam y le dijo: “Oh hermano de mi padre! Deseo que me otorgues tu permiso para entrar en batalla.”


El Imam le dijo: “¡Oh hijo de mi hermano! Tú eres lo que me queda de mi hermano y me recuerda a él. No vayas a combatir, pues tu presencia es lo que da sosiego a mi alma.”

Al ver que su tío no le otorgaba permiso, se sentó sobre la tierra muy triste y lloroso y puso su cabeza sobre el pie de su tío insistiéndole.

Recordó que su padre le había atado una venda en el brazo y dentro había colocado su testamento diciéndole:
“Cuando sientas que algo te rompe el corazón y que te domina el desconsuelo, desata esta venda y lee lo que
hay en ella, entiende bien lo que dice y no dejes de actuar conforme a lo que te indica.”

Cuando la abrió, vio lo que su padre había escrito en ella:

“¡Hijo mío! Te pido que, cuando veas a tu tío en Karbalá rodeado por los enemigos no abandones la lucha contra los enemigos de Dios y del Mensajero de Dios y no dejes de participar junto a tu tío en la batalla. Si tu tío no te otorga permiso para entrar en combate, insístele hasta que te lo permita.”

El noble Al-Qásim se puso en pie y mostró al Imam Husain (a.s.) el escrito. Cuando el Imam vio la letra de su hermano, echó su brazo sobre el cuello de Al-Qásim y le estrechó contra su pecho. Tío y sobrino lloraron con gran pesar.

Fueron juntos a la tienda y allí, el Imam lo vistió con la larga chaqueta de su padre el Imam Hasan (a.s) y su turbante.

Cuando el Imam Al-Husain (a.s.) vio su disposición, le dijo: “¡Hijo mío! ¿Vas a ir por tu propia voluntad al encuentro de la muerte?”

Al-Qásim dijo: “¡Oh tío! ¿Cómo no ir cuando veo como tú estás sólo, rodeado de todos estos enemigos, en tierra extraña y sin nadie que te ayude? ¡Oh tío amado! ¡Doy mi vida por ti!”

Así salió el noble Al Qásim a la batalla. Comenzó la lucha y mató a 35 de sus adversarios. Los enemigos comprendieron que no eran adversarios para él. Así que le lanzaron una lluvia de piedras. En el calor de la batalla, Amr Azadí le golpeó con su espada en la cabeza. Al-Qásim gritó pidiendo ayuda a su tío.

El Imam (a.s.) corrió en su ayuda en el momento oportuno para cortar la mano que Amr Azadí usaba para alzar la espada que cortaría la cabeza de Al Qásim. La tribu se lanzó al ataque contra Imam Husain (a.s.) y los caballos pisotearon el cuerpo de Al Qásim. Al verlo el Imam (a.s.) gritó:

“¡Oh hijo de mi hermano! ¡Oh, por Dios! Que duro es para tu tío el que le hayas llamado pidiendo su ayuda y no te haya podido responder o que su ayuda no te haya servido de nada.”

Después, abrazó a su sobrino pegando su pecho al suyo. Los miembros de su cuerpo habían quedado machacados bajo los cascos de los caballos y un pie había sido separado de su cuerpo. Tal como estaba, llevó su cuerpo y pidió a su familia fortaleza para soportar tanto dolor ante aquella tragedia inmensa.


DIA 7 – ALI ASGAR. LA PUERTA DE LAS NECESIDADES

Martirio de Ali Asgar

Ali Asgar (a.s.) fue el hijo más pequeño de Imam Husain (a.s.) y el mártir más joven de Karbalá. El bebé de seis meses llevaba 3 días y 3 noches sin tomar leche y estaba sediento. Imam Husain (a.s.) lo cargó sobre su pecho y fue hacia el ejército enemigo a pedirles un poco de agua para el bebe, dirigiéndose a ellos con estas palabras:

“¡Oh gentes! ¡Habéis matado a mis hermanos, a mis hijos y a mis ayudantes. No me queda nadie más que este niño y tiene sus labios pegados por la sed sin tener culpa alguna. Dadle un poco de agua. Si no tenéis misericordia conmigo tenedla con este bebé de seis meses ¡Oh gentes! Su madre se ha quedado sin leche en los pechos.”

No había terminado de decir estas palabras cuando una flecha de dos puntas atravesó la garganta de Ali Asgar (a.s.) separando su cabeza.

Imam Husain (a.s.) recogió en la palma de su mano la sangre que manaba del cuello seccionado de su bebé de seis meses y la lanzó hacia el cielo diciendo:

“¡Oh Dios! ¡Se testigo de lo que han hecho estos hombres! ¡Han jurado que no dejarán vivo a ningún descendiente de la familia del Profeta! ¡Oh Dios! Tú eres testigo de lo que ellos han hecho, y esto me hace fácil tolerar todas estas dificultades»

Llorando dijo: “¡Oh Dios! ¡Juzga entre nosotros y las gentes que se ofrecieron a ayudarnos y después nos mataron.”

Estaba aún el Imam Husain (a.s.) quejándose del comportamiento de aquellas gentes, cuando Husín ibn Tamím le disparó una flecha a la cabeza que le cortó el labio haciendo que manara de él abundante sangre. El Imam Husain (a.s.), aun con los ojos llorosos, dijo:

“¡Oh Dios! ¡Ante Ti me quejo de lo que han hecho conmigo, con mis hermanos, con mis hijos y con la gente de mi casa.”

Con su bebé en brazos y cubierto con la capa, Imam (a.s.) regresó a las carpas y dijo a su hija Sukaina, quien salió a su encuentro: “¡Hija mía! ¡Este es tu hermano al que los enemigos han cortado la cabeza de un flechazo.”

Ali Asgar (a.s.) recibe el apodo «La Puerta de las Necesidades» dada la alta posición que tiene este mártir ante Dios.

Fuente: La epopeya de Ashura, pags. 51-54 / Wikishia.net

DIA 8 – MARTIRIO DE ALI AKBAR (a.s.) EL VIVO RETRATO DEL MENSAJERO DE DIOS (PBD)

Una de las grandes tragedias que tuvo que soportar la familia del Profeta (PBD) en Karbalá fue el martirio del noble Ali Akbar (a.s.). El hijo mayor de Imam Husain (a.s.). Según las narraciones, era muy parecido al Profeta (PBD) en su apariencia y personalidad. Su rostro era brillante como la luna, siempre estaba limpio, adornado y olía a almizcle. Alí mostró gran valentía en el suceso de Ashura. Su tumba se encuentra junto a la de su padre en Karbalá.

Después de que los seguidores del Imam Husain (a.s.) fueron martirizados, tocó el turno de entrar en combate a la familia del Imam (a.s.). El primero de ellos fue Ali Akbar (a.s.).

Cuando Ali Akbar se dirigía a entrar en combate, Imam Huseyn (a.s.) gritó a Umar ibn Sa’ad: “¡¿Qué vas a hacer?! ¡Que Dios acabe con tu descendencia y no te otorgue Sus bendiciones en la vida! Y que te someta a una autoridad que, después de mí, termine cortándote el cuello en tu misma cama, igual que tú acabaste con mi descendencia y no respetas nuestra cercanía al Mensajero de Dios.”

Imaginen el nivel de importancia y la magnitud de la tragedia de este martirio para que un Imam Purificado lance una maldición.

“No molestéis a Ali porque él va inmerso en la esencia divina” dijo Imam Husain (a.s.) a las mujeres que intentaban detenerlo y disuadirlo para que no fuera a combate.

Ante la tragedia de Ali Akbar (a.s.), el Imam (a.s.) se sintió morir en tres momentos:

  • Cuando vió que estaba listo para entrar en combate
  • Cuando Ali regresó a pedirle un poco de agua con estas palabras: “¡Oh padre mío! ¡La sed me va a matar!”
  • Cuando Ali cayó del caballo y llamó a su padre.

La noble Sakina al-Kubra (a.s.) dijo: “Cuando mi padre escuchó la voz de su hijo llamándole miré a mi padre y le vi al borde de la muerte por la angustia que sentía. Sus ojos parecían los de un ser moribundo. Miraba a los lados de las tiendas desconcertado y parecía que su alma iba a escaparse de su cuerpo. En medio de las tiendas grito: ¡Hijo mío!
¡Qué Dios mate a las gentes que te han matado!»

Murrah ibn Munqid cargó contra el noble Ali Akbar (a.s.) y le golpeó con su espada en medio de la cabeza. Su cabeza se abrió y la sangre manó de ella cayendo sobre su rostro. A causa de las graves y múltiples heridas producidas por las espadas y flechas, se abrazó a su caballo, pero la sangre que manaba de su cabeza caía sobre los ojos de éste y le
cegaba, de manera que, desorientado, le fue llevando hacia las filas de sus enemigos, quienes, queriendo resarcirse de las pérdidas que el noble Ali Akbar les había ocasionado le golpearon con sus espadas haciéndole pedazos.

“¡Oh padre mío! Mi abuelo, el Mensajero de Allah ha venido a darme de beber de su copa rebosante tras lo cual no volveré nunca a padecer sed. ¡Deprisa! ¡Deprisa! También para ti hay preparada una copa rebosante para que bebas de ella pronto.” Fueron sus últimas palabras

Que las bendiciones y misericordias de Dios sean con el Profeta Muhammad y con su familia purificada.


DIA 9 – AL ABBAS (a.s.) LA LUNA DE BANI HASHIM

Otro de los trágicos acontecimientos de Karbalá es el martirio de Al-Abbás (a.s.), llamado La luna de Bani Háshim.

Abu al-Fadl Al-Abbas era hijo de Imam Alí (la paz sea con él). Ocupa un lugar muy elevado en nuestros corazones por su lealtad para con su hermano, el Imam Husain (a.s.), y el papel que jugó en la batalla de Karbalá. Sus restos están enterrados en la Mezquita Al Abbas en Karbalá , Irak donde fue martirizado el día de Ashura.

Era reconocido por su belleza. Le daban el apelativo de «La Luna de Bani Hashim»por su rostro resplandeciente de la espiritualidad heredada de tres soles luminosos, su padre Amir al-Muminín Ali y sus hermanos Hasan y Husain (la paz sea con todos).

Pero también fue reconocido por su coraje, valentía, fuerza y ​​ferocidad como guerrero. Era una montaña inquebrantable con un corazón firmemente arraigado. Fue el abanderado del ejército de Imam Husain (a.s.)

Describiendo la posición espiritual de Al-Abbás se ha dicho: “Era un ser lleno de virtudes, sabio, creyente, docto en las leyes y temeroso de Dios.”

“¡Oh hermano! ¿Me das permiso para entrar en combate?”…. Al oír esas palabras el Imam comenzó a llorar
amargamente, luego le dijo:

“¡Oh hermano! ¡Tú eres mi portaestandarte! Si tú te fueras, desaparecería quien nos aglutina y nuestro grupo se dispersaría! ¡Oh Abbás mío! ¡Ve a buscar un poco de agua para estos niños!”

La luna de los Banu Háshim fue hacia el ejército enemigo para que le diesen un poco de agua, les amonestó y les previno contra el castigo divino, pero ellos no le hicieron caso. Escuchando el clamor por la sed de los niños, montó en su caballo, cogió su lanza y se echó una cantimplora de piel a la espalda.

Embistió al enemigo y mató a ochenta de ellos antes de llegar a la orilla del río, dando con ello una muestra de su valentía y su disposición al martirio.

Al llegar al río tomó con la palma de su mano un poco de agua pero, al ir a beberla, recordó la sed que Al-Husain (a.s.) y los miembros de la familia del Profeta (PBD) estaban sufriendo y se dijo: “¡Juro por Dios que no beberé hasta que mi hermano Al-Husain y las mujeres y los niños puedan calmar su sed! ¡Jamás haría algo así!”

Llenó el pellejo de agua y lo colgó de su hombro derecho. Montó de nuevo y se dirigió hacia las tiendas pero los enemigos le rodearon por todos lados lanzándole flechas y lanzas.

Zayn ibn Waraqá’ y Hakím ibn Tufayl se emboscaron tras unos troncos de palmera y le atacaron por sorpresa cortándole el brazo derecho. Con rapidez, empuñó su espada con la mano izquierda, puso la cantimplora sobre su hombro izquierdo y recitó en voz alta: «Juro por Dios que habéis cortado mi mano derecha pero no dejaré de defender mi religión».

Le atacaron a traición y cortaron su brazo izquierdo.

En esa situación, todo su interés y felicidad residía en conseguir llevar agua al campamento y apenas prestaba atención al hecho de haber perdido sus dos manos. De pronto, una flecha atravesó la cantimplora y toda el agua se derramó. Otra flecha fue a clavarse en su pecho. Con una maza de hierro le golpearon en la cabeza y ya no pudo mantenerse en su montura. De lo alto del caballo cayó a tierra.

Lanzó un grito de auxilio a su hermano Husain: ¡Auxiliame!

Fue la primera vez en su vida que se dirigía al noble Imam Husain (a.s.) llamándole hermano. Siempre lo trató con la dignidad de ser su Imam, su Guía. El Imam acudió raudo a su llamada y le encontró tendido en el suelo, con sus dos manos cortadas, la cabeza abierta y el cuerpo hecho trizas.

Cuando el Imam llegó junto al noble Al-Abbás, se sentó a su lado, tomó su cabeza con sus manos, la colocó en su regazo y limpió la sangre de los ojos de Al-Abbás. A la Luna de los Banu Háshim todavía le quedaba un álito de vida. Con ese resto de vida que le quedaba tuvo fuerzas para llorar.

El Imam Huseyn (a.s.) le dijo: “Por qué lloras ¡Oh Abu Al-Fadl!”

Él le respondió: “¿Cómo no llorar ¡Oh hermano mío! ¡Oh luz de mis ojos! Has venido hacia mí y has tomado mi cabeza
del suelo para ponerla en tu regazo. ¿Quién levantará la tuya dentro de un rato cuando te maten y quién limpiará el polvo de tu rostro con sus manos?”
Tras esas palabras, el noble Al-Abbás expiró su último aliento y alcanzó la noble posición del martirio.

Los enemigos, al ver la llegada del Imam, huyeron. El Imam les gritó: “¿A dónde escapáis si habéis matado a mi hermano? ¿A dónde escapáis si habéis destruido mis fuerzas?”

Como habían cortado el cuerpo del noble Al-Abbás en trozos, el Imam no pudo moverle. No subió a su montura. Se diría que no encontraba fuerzas. Tomó las riendas de su caballo y regresó caminando hacia las tiendas de su campamento.

Fuente: La Epopeya de Ashura, págs. 57-67 / Wikishia en español

DIA 10 – MARTIRIO DE ABA ABDELLAH AL-HUSAIN (a.s.)

Finalmente llegó el momento que hizo llorar a los cielos y la tierra, a los genios y a los humanos, a los ángeles, a los profetas divinos y a los amigos de Dios. El martirio del noble Señor de los Mártires, el Imam Al-Husain
(a.s.).

Estando el Imam combatiendo escuchó gritos diciendo que las tiendas de su campamento estaban ardiendo. Volvió apresuradamente. Los miembros de su familia, las mujeres, las hijas, los niños, todos corrieron a rodear a Aba Abdellah (a.s.). Algunos de los niños gritaban: “¡Fuego! ¡Fuego!” y pedían agua y, cuando vieron las heridas y los cortes que el Imam Husain tenía en su cuerpo, comenzaron a gritar y a golpearse en el rostro.

Zaynab al-Kubra (a.s.) fue junto a él y le dijo: “¡Oh hermano! ¡Estás listo para el martirio!” Él dijo: “¿Cómo no estarlo si ya no me queda quien me auxilie?”

El Imam dio unos pasos en dirección al campo de batalla, pero vio que todas las mujeres de su campamento venían
hacia él. Regresó para hacerlas volver. En palabras de Imam Sadiq (a.s.): «El Imam atacó a sus enemigos. En la batalla recibió treinta y tres heridas de lanza y treinta y cuatro cortes de espada. Estaba cansado, sediento, hambriento y
desconsolado.»

Abu Al-Jutúf Ya’afa hirió la frente del noble Imam con una flecha que le rompió el hueso frontal. Quiso parar la sangre que manaba de la herida pero vio que era imposible. Se desató el cinturón y tomó el faldón de su camisa para tratar de taponar la herida de su frente, pero otra flecha de tres puntas envenenadas se le clavó en el pecho.

En el nombre de Dios! ¡Por Dios y con la creencia del Mensajero de Dios!”

El caballo de Imam, bien entrenado, comprendiendo que su jinete ya no tenía fuerzas para mantenerse en su silla, dobló sus patas para que Husain (a.s.) pudiera descabalgar con más facilidad, cosa que el Imam hizo lentamente.

Repentinamente, los enemigos se lanzaron al ataque golpeando con sus látigos a la noble Zaynab, que había corrido a socorrer a su hermano caído. El Imam Husain (a.s.) apenas consciente, hizo un gesto con su mano para que la gente de su casa regresase hacia el campamento.

Entonces, Shimr se abalanzó sobre el noble Imam sentándose en su pecho para cortarle la cabeza. Cuando el noble Imam Husain (a.s.) vio a Shimr encima de él, le dijo:

“Sabía que tú serías quien me diera muerte pues he visto en un sueño que los perros me atacaban, me mordían y desgarraban mi carne y uno de ellos era el que más me atacaba y mi abuelo el Mensajero de Dios (PBD) me dijo: “¿He visto a alguien como un perro poniendo sus garras sobre la sangre de la gente de mi casa?”

Shimr, enfurecido con aquellas palabras, dio la vuelta al cuerpo de Aba Abdellah (a.s.) y, asestándole numerosos golpes con la espada por la parte posterior del cuello, cortó la cabeza del noble Imam, separándola del cuerpo y para que todos los enemigos supiesen que el Imam había sido martirizado, Umar ibn Sa’ad ordenó que colocasen la cabeza del noble Imam sobre una lanza y la pasearán por el campo de batalla.

El Imam Muhammad al-Báqir (a.s.) dijo: “Mataron a mi abuelo Al-Husain (a.s.) justamente como el Mensajero de Dios (PBD) había prohibido que se matara a la gente. A golpes de espalda, de lanza, de piedra y de palos y después le pisotearon con los cascos de los caballos.»

La tragedia del Imam Al-Husain (a.s.), de Ahl ul-Bayt y de los Imames Purificados (a.s.) ha sido recogida, bien en forma de recitaciones de visita, bien en forma de relatos o de libros de historia sobre Karbalá.

Lo que los musulmanes debemos recordar y transmitir a las siguientes generaciones, y que es un tesoro espiritual del que debemos beneficiarnos y proteger, es el llanto por la tragedia del noble Señor de los Mártires (a.s.).

¡La paz sea contigo o Aba Adellah!

¡La paz sea contigo y la misericordia de Dios y Su bendición!


PROGRAMAS ESPECIALES

Ashura, la escuela de la libertad

Programa Especial «Ashura, la escuela de la libertad». El Sheij Suhail Assad nos dara a conocer las enseñanzas del Imam Husain (p)…

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